7 enero, 2026

La niñez en Chiapas es víctima de explotación, incluso de sus autoridades
Mientras que la presidenta del Patronato de la Fiscalía General del Estado de Chiapas, Lupita Gómez, anda grabando videos para redes sociales usando a un menor de edad conocido como “Chocoprispi; en el Hospital de las Culturas de San Cristóbal de las Casas, Deysi “N”, niña de 10 años se debate entre la vida y la muerte, tras haber dado a luz.

El caso ha conmocionado a la sociedad y refleja la cruda realidad que se vive en Chiapas, en donde la niñez aún sigue siendo víctima del abuso y la explotación sexual sin que las autoridades responsables de garantizar a la infancia una vida libre de violencia, hagan algo al respecto.
Deysi “N” permanece en terapia intensiva en el Hospital de las Culturas en San Cristóbal de Las Casas. La niña llegó al nosocomio, acompañada de un joven de 18 años que se identificó como su esposo, tras presentar complicaciones por un embarazo de alto riesgo. Su bebé, nacido de forma prematura, también recibe atención hospitalaria.
De acuerdo a cifras de las Estadísticas de Nacimientos Registrados (ENR) 2024 deL instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Chiapas ocupa el primer lugar nacional en embarazos de niñas y adolescentes, y para septiembre de 2025 la entidad había reportado 133 mil 267 nacimientos, con una tasa de 86.7 por cada mil mujeres en edad fértil (15 a 49 años), mientras que el promedio nacional fue de 47.7.
Además, de los 9 mil 176 nacimientos de madres adolescentes, 757 fueron de niñas entre 10 y 14 años, datos y cifras que poco preocupan a las autoridades de salud, de derechos humanos y de justicia, y que se han nornalizado bajo el argumento de usos y costumbres con el que se solapan muchos abusos hacia la infancia en Chiapas.
Aunque la FGE es un órgano público autónomo del Gobierno del Estado, responsable de procurar justicia a través de la investigación y persecución de los delitos de los presuntos responsables, salvaguardando los intereses y la integridad de la sociedad, mediante la aplicación de las leyes en el marco de respeto a los derechos humanos de las víctimas e imputados, con perspectiva de género, para garantizar el Estado de Derecho, las desapariciones de persona, los feminicidios y el abuso de menores siguen siendo una constante en Chiapas y la impunidad prevalece, más allá del discurso que los funcionarios titulares presumen.
Cabe señalar que la Secretaría de Salud ha documentado varios casos de embarazo infantil en Chiapas, como el de una niña de 10 años en Ocosingo, otra de 11 en Tuxtla Gutiérrez y dos de 12 años en Chiapa de Corzo y Comitán, con parejas adultas identificadas y que registraron edades de hasta 40 años.
Quizá grabar un video con un niño, bajo un tono de comedia, y subirlo a redes pueda parecer inocente e hilarante, refleja la contradicción que se vive al interior de la Fiscalía General del Estado, institución encargada de la procuración de justicia en Chiapas, la cual mantiene campañas y discursos públicos contra la explotación infantil, llamando a denunciar cualquier forma de abuso o utilización indebida de menores.
El caso de Deysi “N”, quien pelea por su vida en la sala de un hospital en San Cristóbal de Las Casas, o la aparición de un niño influencer en un video difundido por la esposa del Fiscal General de justicia del Estado, abre un contraste incómodo entre el discurso institucional y las prácticas visibles de los servidores públicos del Humanismo Transformador, preocupados más en posicionar su imagen que en atender las verdaderas necesidades de uno de los estados con mayor rezago social en el país.